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sábado, 2 de marzo de 2013

Glosario


Disnea: es una dificultad respiratoria que se suele traducir en falta de aire.

Ortopnea: es la disnea en posición de decúbito supino, o dificultad para respirar al estar acostado. Es un trastorno en la que la persona tiene que mantener la cabeza elevada (como cuando está sentada o de pie) para poder respirar profunda y cómodamente (ortopnea).

Bradipnea: consiste en un descenso de la frecuencia respiratoria por debajo de los valores normales (baja a 12 Rx1). Se considera normal en adultos en reposo una frecuencia respiratoria de entre 12 y 20 ventilaciones por minuto.

Hemoptisis: incluye la expectoración de esputo hemoptoico o de sangre fresca procedente del aparato respiratorio, más concretamente de la zona subglótica.

Broncoespasmo: es el estrechamiento de la luz bronquial como consecuencia de la contracción de la musculatura de los bronquios, lo que causa dificultades al respirar. También se puede definir como espasmos en los bronquios que impiden el paso del aire hacia los pulmones. Casi siempre se generan pitos o sibilancias, disnea, dolor en el tórax o tos al inhalar aire.

Neumotórax: es la presencia de aire en el espacio (virtual en el sano) interpleural: entre la pleura visceral y la parietal.

Neumotórax a tensión: es una emergencia grave, pues el aire entra pero por acción valvular no sale.

Quilotórax: se define en medicina como la presencia de líquido linfático en el espacio pleural, es decir entre el pulmón y la pared del tórax. Se considera una variedad infrecuente de derrame pleural.

Piotórax: colección de pus en la cavidad pleural.

Hemotórax: es la presencia de sangre en la cavidad pleural. Generalmente está causado por lesiones torácicas, (arterias)pero puede haber otras causas, tales como cáncer pulmonar o pleural, o incluso cirugías torácicas o del corazón.

Insuficiencia cardíaca (IC): es la incapacidad del corazón de bombear sangre en los volúmenes más adecuados para satisfacer las demandas del metabolismo; si lo logra, lo hace a expensas de una disminución crónica de la presión de llenado de los ventrículos cardiacos.

Indice Cardiotoracico: es la relación que existe entre el diámetro transverso del corazón y el diámetro transverso del tórax; su aumento señala en muchos casos un crecimiento de cavidades des cardíacas; su medida se obtiene así: trácese una recta vertical que pase por el centro del tórax; perpendicular a ella trace una horizontal que la una con el contorno extremo derecho del corazón (A), y otra que la una con el contorno extremo izquierdo (B); trace luego una horizontal desde el contorno interno de la caja costal derecha hasta el de la izquierda, pasando tangencialmente por el borde superior del Hemidiafragma derecho (C); sume las líneas A y B y divida por C y obtendrá el índice cardiotorácico; este índice debe ser de 0.50 o menos en personas mayores de cinco años, de 0.39 a 0.60 desde e segundo al quinto años, y de 0.49 a 0.64 durante el primer año.

Estertor respiratorio o estertores: "todo ruido contra natural" durante la respiración. Se produce durante la inspiración al atravesar el aire líquidos que se hallan en el interior de la luz de los bronquios, o bien cuando este aire pasa por un conducto estrechado.

Sibilancia: es el sonido que hace el aire al pasar por las vías respiratorias congestionadas. Esto es lo que ocurre en un episodio de asma. Si las vías aéreas se contraen mucho, la persona suele tener dificultades para respirar. A veces, puedes escuchar a alguien emitir sonidos sibilantes, pero, por lo general, el médico debe utilizar un estetoscopio para escuchar este sonido.

Crepitante: es un sonido anormal, fino y burbujeante, que se encuentra cuando se auscultan los ruidos pulmonares a través del tórax y suele deberse a la aparición de secreciones dentro de la luz de los bronquiolos o alvéolos. Por lo general, es un sonido que se escucha durante la inspiración y que no se modifica cuando la persona tose, debido a que a nivel de los alvéolos pulmonares no hay cilios que ayuden a movilizar las secreciones.

Enfisema: se define en términos anatomopatológicos por el agrandamiento permanente de los espacios aéreos distales a los bronquiolos terminales, con una destruccion de la pared alveolar, con o sin fibrosis manifiesta. Es una enfermedad crónica comprendida junto con la bronquitis crónica en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Enfisema Subcutáneo: Se presenta cuando el aire penetra dentro de los tejidos bajo la piel. Generalmente ocurre en la piel que cubre la pared torácica o el cuello, pero también se puede presentar en otras partes del cuerpo.

Edema pulmonar: es una acumulación anormal de líquido en los pulmones, en especial los espacios entre los capilares sanguíneos y el alveolo, que lleva a que se presente hinchazón.

Soplo: es un ruido silbante, chirriante o áspero que se escucha durante un latido cardíaco. El ruido es ocasionado por un flujo sanguíneo desigual a través de las válvulas cardíacas o cerca del corazón.

Taponamiento cardíaco: Llamado también taponamiento pericárdico es una emergencia médica, caracterizada por una elevada presión en el pericardio, generalmente por efusión pericárdica, comprimiendo al corazón, haciendo que el llenado durante la diástole disminuya y el bombeo de sangre sea ineficiente, resultando en un veloz shock y con frecuencia, la muerte.

La presión venosa central (PVC): describe la presión de la sangre en la vena cava superior, cerca de la aurícula derecha del corazón. La PVC refleja la cantidad de sangre que regresa al corazón y la capacidad del corazón para bombear la sangre hacia el sistema arterial: la presión venosa central determina la precarga ventricular.

Ductus arterioso persistente o conducto arterioso persistente (CAP) o persistencia del conducto arterioso (PCA): es la persistencia, después de nacer, de la comunicación que normalmente existe entre el sistema arterial pulmonar y la aorta durante la vida fetal. La causa se desconoce y en el 90 por ciento de los casos se presenta como un defecto único.

martes, 5 de febrero de 2013

Conceptos básicos de semiología.


Propedéutica Clínica es el estudio de los conocimientos preparatorios necesarios para la enseñanza clínica, o conocimientos preliminares clínicos como también se les ha llamado.

En Propedéutica Clínica estudiaremos dos partes fundamentales: Semiología y Sindromología.

Semiología, o más propiamente semeyología, dado su origen griego, es una palabra compuesta (semeyon: signo; logos: discurso), que significa el estudio de los signos, es decir, que de acuerdo con su nombre, esta parte de la Propedéutica Clínica estudia todos aquellos fenómenos que por su propia naturaleza o por simple convención evocan la idea de enfermedad.

Síntomas:
A estos fenómenos patológicos, objetivos o subjetivos, que acompañan a la enfermedad, que “caen con” la enfermedad, se les llaman síntomas (del griego, symptoma, del verbo sympipto: caer con, caer junto con otro).

Los síntomas accesibles tan solo al examen introspectivo del enfermo, se llaman síntomas subjetivos; en tanto que los que pueden encontrarse por la observación médica reciben el nombre de síntomas objetivos.

Clasificación de los síntomas.
La importancia de los síntomas y su variedad, demanda una buena clasificación.

Los Síntomas subjetivos son los que solamente puede percibir el enfermo (cefalea y otros dolores, vértigo, hormigueos, calambre, falta de apetito, decaimiento, etc.). Hay síntomas, sin embargo, que son, a la vez, subjetivos y objetivos, como la disnea.

Los síntomas pueden clasificarse también en generales, locales y alejados o a distancia. Se denominan síntomas generales aquellos que expresan una alteración o disturbio de todo el organismo, como la fiebre o la hipotermia, el adelgazamiento, el decaimiento, etcétera. Los síntomas locales, son, por el contrario, los que se encuentran en cierta forma circunscritos, en relación estrecha y directa con el sitio de la enfermedad. Entre ellos podemos mencionar el aumento de volumen o disminución de una víscera, el enrojecimiento inflamatorio, los estertores crepitantes de una neumonía, los signos radiológicos de un proceso respiratorio (pulmonar), o de otro sistema, etcétera.

Se llaman síntomas alejados o a distancia a los que se  manifiestan en órganos distintos de aquellos en que radica la enfermedad. Pueden ser reflejos, tóxicos u hormonales, de acuerdo con el mecanismo que los produce. En los síntomas reflejos, el fenómeno tiene lugar por vía nerviosa, como la dilatación de la pupila que acompaña a ciertos procesos del vértice pulmonar, o los vómitos de una apendicitis, o el dolor del glande y del testículo en la litiasis renal. Los síntomas tóxicos dependen de una intoxicación, como los vómitos en la uremia, los trastornos del ritmo respiratorio en la diabetes descompensada, en la acidosis y en la misma uremia. Finalmente, los síntomas de origen hormonal se deben a la acción o a la falta de determinadas hormonas segregadas por las glándulas de secreción interna. Entre ellos podemos mencionar los trastornos óseos que acompañan al adenoma eosinófilo de la hipófisis (acromegalia), el mixedema del hipotiroidismo, el hirsutismo y la caída del pelo de ciertos procesos endocrinos.

De acuerdo con su valor diagnóstico, se clasifican los síntomas en comunes y patognomónicos. Son síntomas comunes, también llamados indiferentes, banales, equívocos y plurívocos, aquellos que pueden encontrarse en diversas enfermedades, por lo tanto, son de un valor diagnóstico muy limitado. Pueden citarse entre ellos la anorexia, el decaimiento, la cefalea, los vómitos, etcétera. En cambio, los síntomas patognomónicos, también llamados característicos o unívocos tienen un gran valor diagnóstico y denuncian con su sola presencia la existencia de determinada enfermedad. Rigurosamente hablando, casi no existen los síntomas patognomónicos, más bien se consideran como tales ciertas agrupaciones sintomáticas o síndromes. Pudiera mencionarse como síntoma patognomónico el chasquido de apertura de la válvula mitral a la auscultación en la estenosis mitral de etiología reumática.

Síndrome.
Se conoce con este nombre el conjunto de síntomas y signos que de un modo frecuente se presentan asociados siempre de igual forma, pero que pueden corresponder a etiologías distintas. Por ejemplo: el síndrome ictérico con todas sus características clínicas, puede ser producido por alteraciones de los glóbulos rojos (íctero hemolítico), alteraciones hepáticas (íctero hepatocelular) y alteraciones de las vías biliares (íctero obstructivo).

jueves, 31 de enero de 2013

Homeostasis


Los fisiólogos emplean el término homeostasis para referirse al mantenimiento de unas condiciones casi constante del medio interno. Esencialmente todos los órganos y tejidos del organismo realizan funciones que colaboran en el mantenimiento de estas condiciones constante, por ejemplo, los pulmones aportan oxígeno al líquido extracelular para reponer el oxígeno que utilizan las células, los riñones mantienen  constantes las concentraciones de iones y el aparato digestivo aporta los nutrientes.

Convalecencia y sus fases

La convalecencia es el periodo de recuperación de una enfermedad, esta se divide en 4 etapas que son las siguientes:

1- Primera fase o fase aguda: En esta etapa el paciente adopta posición fija, hay un aumento de la temperatura y de la frecuencia cardiaca, anorexia, bajo estado de ánimo, inhibición de las hormonas sexuales.

2- Fase de crisis: Aquí el paciente ya siente dolor, hay peristaltismo, excreción de gases etc.

3- Fase anabólica: Hay un aumento de la fuerza o ánimo, aumento del apetito y balance de nitrógeno.

4- Fase de aumento de grasa: Hay aumento del deseo sexual, aumento del apetito y aumento de peso.